Discordancias siempre latentes; lecturas y relecturas…
La voz que está en tu cabeza como eterno sentido de la conciencia, que más si no, voz inmanejable.
Miradas turbias de todos los colores esparcidas por cada rincón, en la calle, encerradas en el propio fuero interno. Miradas sabias, tristes, desilusionadas, tiernas, fulminantes. Todo eso me fui llevando estos días
Algunos te levantan y te animan a seguir, siempre como en vuelos. Esos vuelos que elevan el pensamiento, discordantes también, confusos..
Sombras andando por todos lados; escenas imaginarias de un guion para escribir, lleno de detalles, lleno de un centro a punto de explotar…
Quiere explotar y va a explotar. Todo explota, toca fondo y se resignifica, y crece, madura, despierta, aviva, llora, sueña. Todo está entremezclado, todo es relativamente significante y recomponedor.
Y en los carnavales , -bélicos, conciliatorios, festivos, mudos- uno renace sin parar.
Y varios seguimos corriendo para evitar esa realidad que no es cierta o tal vez lo es demasiado.
Queremos despegar, consolarnos. Seguir bailando en atrevidos contoneos. Chispas adecuadas, necesarias. Agua para ese fuero…
Y cuando finalmente la masa crítica estalle, pretenderemos que todo se aclaró. Y allí habrá un nuevo guion, intrínsecamente alineado al anterior.
Algunos preferimos la derrota compartida en vez de cada uno con sus cosas y a otra cosa.
Aromas nuevos encerrados, pujando. Aires soleados que irán llegando y renovando.
Y si no importa la verdad porque voltea descarada y cruelmente, al menos nos queda el pensar, todo lleva su tiempo.
Y todos los días en algún momento suplicamos: salvame de esta.
Y el sueño de los locos que los cuerdos envidian, permanece como motor.
Me niego a la rutina, me niego a conformarme, me niego a las caras inanimadas que con cara de perro te quieren convencer de que todo es mierda, y te queman la cabeza.
Hubo un clic en mis sueños, y era como sentir que volvía el alma al cuerpo, para asi volver a creer y entender sin razones que probablemente estamos donde debemos estar…
“Ya lo sabemos, todos tenemos un poco de miedo. Cuesta levantarse a veces y saber que nada fue en vano, el silencio es cómplice y la angustia el dolor. De los días vuelven cosas, y las cosas cambian fácil, una vez no ves, otras veces ves todo alrevés (…) a veces hay que mentir, a veces hay que decir la verdad, a veces hay que callar y seguir… (…) a veces hay que saber perdonar, y otras veces hay que olvidar y reir, como el miedo de la noche como el miedo en la mañana, y seguir, y seguir y seguir…”.
GABB





